Trabajar donde yo trabajo no es fácil y hacer lo que yo hago lo es menos (pero estoy agradecido por tener trabajo) así que llegar a mi casa es una gran recompensa. Pero un día al volver ¡oh! que molestia y furia sentí al encontrar un rostro para nada bienvenido en mi humilde morada. Para hacerselos mas gráfico les mostraré la imagen:
1. No esta en mis planes votar por el Sr. Duarte.
2. La calcomanía no era biodegradable y atentaba contra la naturaleza.
3. Al retirar el papel de mi puerta, el pegamento se quedó embarrado y ahora la puerta esta pegostioza.
4. Sentí invadido mi espacio personal: ¿Como se atreven a hacer eso sin mi consentimiento?
Pero ahí no terminó todo, claro que no, transcurridos dos días precisamente al regresar a mi casa (que es su casa mis estimados amigos) encuentro de nuevo la misma estampa en mi puerta y como si eso no fuera suficiente había otra en la ventana y una última pegada en mi bote de basura. Pues arranque esa publicidad indeseable y contaminadora y la tire sin reservas a la basura.
Quisiera saber porque hacen eso, lo mas factible sería que tocaran y me preguntaran si quiero que pongan esas porquerías en mi puerta, ventana, casa, bote o en (disculparan ustedes) mi trasero. Esta semana que esta a punto de comenzar espero poder llegar placidamente a mi hogar y no encontrar el rostro de ese señor político de pacotilla o el de ningún otro en la entrada; después de todo ¡NO QUIERO TU CARA EN MI PUERTA!
Nota: Si a alguien le intriga saber el porque no votaré por el Sr. Duarte permitame hacer algo que ningún político mexicano hace: Demostrar con hechos, no palabras.


































